Ciudad de Panamá.

Sentada a un paso de la clase ejecutiva y con acceso a dos ventanitas para mirar las nubes y  los paisajes que por abajo pasaban. Iba rumbo a Panamá.

Hice escala en el aeropuerto el Dorado de Bogota y continué viaje a Ciudad de Panamá. El viaje fue tranquilo a ratos unas turbulencias, pero nada de cuidado según mi apreciación.

Apenas baje del avión en el aeropuerto Tocumen de Panamá sentí una bocanada de aire caliente. Respire profundo para sentir los nuevos olores pero los únicos olores que llegaron a mi nariz fue de aire acondicionado y los típicos desodorantes de las tiendas del aeropuerto.

Ciudad de Panamá

Pasé por los controles correspondientes de ingreso al país. Posteriormente fui en busca de un transporte que me lleve a la ciudad, el calor soplo como una bofetada directo en mi cara como diciendo, bienvenida a Panamá.

Para sorpresa mía no habían transfer, ni buses solo taxis que cobraban de 30 hasta 50 dolares.

Pregunte a un policía si existía un transporte público, este me explico que había que cruzar por una autopìsta y caminar un rato hasta llegar a una parada de bus, no era tan simple. Así que mejor fui a buscar un taxi.

Observe que aquí también se podía aplicar el regateo. Así que puse en practica lo que aprendí en mi viaje a  Perú.

Los taxistas del aeropuerto de Tucumen usaban una polera color verde y como en todas partes se acercan a ofrecer sus servicios, uno de ellos me dijo 50 dolares al centro y no comparte con nadie, otro taxista me ofreció su taxi por 30 yo pensé esta más razonable pero rápidamente dije 20. El soltó  una risa y me pregunto; de donde nos visita, de Chile conteste, tomo mi mochila la subió al auto y con una pareja de adultos mayores compartí el taxi hacia el centro de la ciudad.

Pasamos a dejar a la pareja al terminal de buses Albrook. Aprovechando  esta parada el taxista me hizo un pequeño tour por la ciudad recomendando los sitios más interesantes para visitar.

También me mostró de pasada los lugares donde no tenía que ir, los llamados barrios rojos. Caminando sin darse cuenta uno  puede meterse  en uno de estos barrios y puede que no sea muy buena idea. El ambiente no se veían muy amistosos y los barrios  bastante descuidados, una contradicción al lado de los elegantes y modernos edificios.

El taxi me dejo en el Hotel.  Donde me esperaba Daniel que había viajado días antes a la Ciudad del Saber a una conferencia.

Atardecer Cinta costera Ciudad de Panamá.

A solo 3 cuadras desde nuestro hotel estaba la cinta costera un bonito paseo, con parques, fuentes, ciclo vías, áreas verdes con árboles y plantas tropicales, gente haciendo deporte, familias paseando, vendedores de raspado; el raspado era un helado tipo granizado de diferentes sabores, le agregaban leche condensada o caramelo el raspado no llamo mi atención así que no lo probé.

También habían vendedores de ensalada de mangos esto si me pareció curioso, vi que los niños eran los mayores compradores de esta golosina.

Compré una bolsita para probar. Me costo 1 dólar, el contenido eran unos 300 gramos aproximado. En la bolsita venia mango amarillo y blanco cortado  en tiritas, la señora agregaba, aceite, vinagre, sal y pimienta. Yo preferí probar un poquito antes de que ponga toda la mezcla dentro de mi bolsita, aunque soy buena para probar nuevos sabores mis papilas gustativas no aprobaron  la mezcla, prefiero el mango como fruta sola. No me gusto el mango blanco. Sentía que mascaba un nabo seco.

Nos dijeron que era imperdible no ir al mercado del marisco. Caminando por la cinta costera se llegaba fácilmente.

En el interior del mercado  se veían locales de venta de pescados y mariscos. Como fuimos de noche estos puestos estaban cerrados.

Afuera estaban los puestos de comida cada uno con sus  mesas al aire libre, la mayoría de la clientela era local  eso me agrado mucho porque así se conoce mejor la cultura de una ciudad.

Probamos dos diferentes seviches uno de barracuda  y otro de conchas negras un marisco tipo caracol negro, muy sabrosos. También probé el patacon Panameño con mostaza, estuvo bien pero no fantástico. Todo por 25 dolares, el tamaño era bien pequeño, pero estaba bien para nosotros.

Para movernos los primero días tomábamos taxis, dependiendo de las distancias estos nos cobraban entre 3 hasta 15 dolares. Todos los taxistas eran amistosos, muy amables, conversadores,  siempre nos hablaban de sus vidas e historia de Panamá y lo más divertido era que todos tenían una amiga chilena. Cada taxis hasta el modelo más viejito tenia un moderno aire acondicionado que para una chilena como yo acostumbrada al frío eso me encantaba.

Un diablo rojo, este medio de transporte funcionaba para ir a los pueblos.

Después  usamos el transporte publico, que era muy parecido por no decir casi  igual al transantiago, con la diferencia que los buses no eran orugas, eran muy limpios, chóferes muy educados y tenían aire acondicionado.

Se usa una tarjeta como la bip con la diferencia, que una sola tarjeta la podía usar más de una persona, la cargábamos con 1 dólar y podíamos ir y venir de un lugar a otro los dos con Daniel,  ademas se podía  combinar metro y micro. El metro comenzaba a funcionar a las 5 am hasta las 11 pm. Un buen servicio cómodo y muy limpio.

Tarjeta

 

Metro Panamá

Una vez que nos sentimos en confianza con este transporte dejamos de usar los taxis, solo en casos en que no había forma de llegar en transporte publico recurríamos al taxi.

Una cosa curiosa del transporte público panameño es que habían unas reglas de prohibición y una de ellas  era la de no comer y beber en el metro o en los buses si te sorprendían comiendo o bebiendo una gaseosa dentro del metro o bus las multas de castigo eran bien altas.

En una ocasión un hombre estaba esperando el bus y comía algo, sin darse cuenta iba subiendo al bus mascando su comida. El chófer se puso de pie y le pidió que bajara con una voz fuerte sin ser grosero le dijo que baje que no podía subir comiendo,  el hombre se disculpo y bajo.  En general la gente tenia muy buena actitud.

El sol se aparecía temprano, a las 7am ya estábamos desayunando en el restaurante del hotel. Me hice adicta al café negro, a las panquecas con miel de panela y al papelon que era un jugo de limón con panela, todos los días pedía el mismo desayuno.

Vista del casco viejo

Con Daniel nos gusta mucho caminar. Así que nos fuimos de trekking al cerro Ancón, el cerro de 200 metros sobre el nivel del mar es casi una isla verde en medio la ciudad desde aquí se puede observar la Bahía de Panamá y la Zona del Canal.

En la cima del cerro flamea orgullosa la bandera Panameña como símbolo del fin al enclave colonial en la llamada Zona del Canal.

Cerro Ancon

Pero nosotros queríamos ver animales y flora de la zona. Un taxi nos dejo a la entrada del sendero, un camino con escaleras y una calle pavimentada la mayoría de la gente subía en auto por el calor, pero se perdían de observar las plantas, bichos y animales.

Jeco

Bicho colorido

Lo que más vimos fueron los Ñeques una mezcla entre un pudú y un roedor un animalito tímido y escurridizo, también vimos pájaros de colores, coloridas arañas, unas avispas muy pequeñas pero que hacen unas grandes edificaciones en forma de cono.  No tuvimos suerte para ver los otros habitantes del cerro. los monos, perezosos, armadillos, coatíes y venados no se mostraron, tal vez por la cantidad de autos que subían.

Flor

Araña

A los pies del cerro esta mi Pueblito una muestra de las tres culturas que tiene Panamá, las etnias indígenas, la colonia española y la afro antillana.

Para recorrer mi pueblito pagamos una entrada de 3 dolares cada uno, una guía nos acompaño y nos contó las historias y las  formas de vida de las tres culturas.

Mi Pueblito

Pasamos por las casas de los Kuna Yala aquí habían varias mujeres de esta etnia  cociendo las famosas “Molas” que son telas coloridas que  van cociendo capas tras capas una compleja labor de increíble belleza. Ellas solo nos  hablaron para decirnos los precios de sus artesanías.

También había un pequeño almacén atendido por una señora descendiente afro antillana. Compre un agua de coco por 6 dolares.

Todo el recorrido duró más de una hora.  Un excelente recorrido la guía nos llevo al pasado y presente de cada una de  las culturas. Fue muy interesante conocer el cerro Ancón y mi Pueblito.

Monumento a las cinco Etnias de Panamá.

Panamá tiene un clima tropical un calor húmedo, que a ratos me resultaba insoportable. Justo era la época de lluvias. Cuando llovía  era de intensidad entre moderada a fuerte siempre acompañadas de actividad eléctrica especialmente en horas de la tarde. No se si era suerte o no, digo suerte porque sentíamos que después de la lluvia la temperatura se ponía  muy agradable. El cielo se oscurecía de la nada y con furia por unos minutos caían del cielo todos los ríos y se despertaban todos los dragones rugiendo, tirando sus bocanadas de rayos y fuego por todos lados. En esos momentos era mejor estar bajo techo y no en un lugar abierto, el dragón podía alcanzarte con su lengua de fuego y después no contar la historia.

Otro lugar imperdible era el Canal de Panamá, no ir al canal es como no haber estado en Panamá. Nosotros fuimos a las esclusas de Miraflores.

Para llegar tomamos el metro hasta la terminal Albrook y desde ahí un taxi que nos cobro 10 dolares hasta las esclusas de Miraflores.

Canal de Panamá Esclusas de Miraflores.

Para entrar a las esclusas  pagamos una entrada de 15 dolares cada uno. Esta entrada te incluye la visita al  museo, ver una película con toda la historia de construcción del canal, se puede subir a una terraza con muy buena vista del canal y ver todo el funcionamiento como se abren y cierran las esclusas cuando va pasando un enorme barco.

Barco cruzando el Canal de Panamá.

También puedes jugar con un simulador y maniobrar un barco pasando por el canal. Si te da hambre puedes ir al restaurante, pero los precios son muy caros.

Al regreso decidimos caminar hasta la salida de las esclusas, para ver los cocodrilos que andan a las orillas del canal. Vimos letreros que advertían de no acercarse a ciertas áreas  por los cocodrilos, pero nosotros no,  nos acercamos  a esas áreas de prohibición, si no caminamos por una vereda que va junto a la calzada y desde un puente si teníamos suerte podíamos ver a los cocodrilos. Pues tuvimos suerte porque vimos a unos ejemplares retozando en el barro y otro gigantón caminando despreocupado hacia el río,  fue emocionante para mi ver en vivo y directo a este enorme y temido animal.

Cocodrilo

De vuelta tomamos un metro bus que llego a las esclusas y nos dejo en la terminal Albrook. Así  nos enteramos que  este metro bus hace ese recorrido de ida y vuelta desde la terminal a las esclusas todos los días y todo el día. Así que si no te molesta ir con más gente, no es necesario el taxi.

Rascacielos Ciudad de Panamá.

Casco Viejo Ciudad de Panamá.

Recorrimos  Ciudad de Panamá moderna con sus rascacielos  y sus modernos centros comerciales y también el casco viejo lleno de historia y rica arquitectura, con cafés  y restaurantes para turistas aun así nos falto mucho por conocer de esta contrastada ciudad que conquisto mi corazón para volver.