En tierras Australes

Un día cualquiera yo paseaba por una pequeña playa  en un lugar del sur Austral. Una mano pequeñita apretaba la mía sus pequeños pies se enterraban en la arena mojada por el mar y la constante  lluvia que siempre caía. Después que dejaba de llover las montañas se vestían de nubes blancas y el mar les  hacia un espejo para que las montañas se reflejaran y admiren su belleza verde. Ese momento era sublime. Mirábamos las pequeñas embarcaciones llegar al muelle y los grandes buques que hacían sonar sus sirenas.

Un pequeño cangrejo intentaba caminar hacia el mar pero se enredaba y quedaba de espaldas la risa de mi bebe brotaba como agua de manantiales tan fresca y contagiosa que sin darnos cuenta,  un hombre de terno y corbata de limpios zapatos nos sonreía,  lo acompañaba más gente otros hombres elegantes que parecían felices pero nerviosos, no era común encontrarse con gente así en el ultimo lugar del mundo. El hombre elegante nos  sonrió, puso una de sus manos en la cabeza de mi pequeño  y sus dedos jugaban con los risos color miel de mi bebe, con la mirada puesta en las montañas que coquetas se admiraban en el espejo del mar y pausadamente me dijo: que lindo es Chile, me paso la mano  y se despidió.

Yo seguí caminando por la orilla de la playa de mi mano una mano pequeñita que saltaba junto a mi  y reía al ver a una gaviota gritar. Un pesacdor limpiaba su espinel.  Me acerque a él y le pregunte ¿Quién es toda esa gente elegante?

El pescador me dijo : ese es el futuro presidente de Chile

Era Patricio Aylwin Azocar, efectivamente al año siguiente fue el primer presidente de Chile elegido democráticamente después de años de dictadura.

Tenia guardada esta anécdota y hoy 16 de abril 2016 al enterarme que falleció Patricio Aylwin, recordé ese momento que se había quedado en un rincón del pasado. Al recordarlo lo traigo a mi presente para compartirlo.

En YouTube encontré un vídeo del ultimo día de campaña electoral de la época. Como en ese tiempo vivía en un lugar muy apartado de la tecnología, creo que nunca vi una campaña electoral sí recuerdo haber ido votar a Aysén.

 

Mis Alfajores

Comienza la primavera, el cielo se llena de coloridos volantines y los almendros florecen. Septiembre me envuelve con aroma, sabores y recuerdos familiares.

Los cerezos y manzanos comenzaban a florecer, el jardín se llenaba de colores y aromas todo era señal que septiembre había llegado. La casa de mis padres de impregnaba de aromas y sabores. Nuestra bandera chilena flameaba en un mástil a la entrada del jardín, era la única vez en el año que podía salir de la cajonera para poder estirarse y flamear a sus anchas. Mis familia sentía un orgullo especial de ser chilenos, orgullo que transmitieron a sus hijos por haber nacido en esta maravillosa tierra de aguerrida geografía llena de paisajes idílicos en que la naturaleza se muestra con todo su esplendor y aveces con toda la furia.

Cada año  para celebrar el 18 de septiembre( día de la independencia de Chile) en la casa de mis padres se hacían las típicas empanadas y alfajores de chancaca para disfrutar con la familia e invitados. Los vecinos y familiares aprovechaban ese día para hacer vida social. En cada casa se recibían las visitas con ricas empanadas fritas y alfajores de chancaca. Desconozco  de donde y cuando comenzó esa tradición ni como llego a mi familia. Creo que mi familia era la única que les ponía higos secos, las demás familias solo harina dorada y chancaca.

En ninguna otra parte de Chile he comido alfajores de chancaca, creó que es muy típico de mi pueblo donde nací tampoco es algo que sea de gusto masivo, siento que es un gusto  muy local. Acá en Santiago es casi imposible encontrar estos deliciosos dulces. Así que decidí hacerlos yo.

Para empezar primero se hace la masa de los alfajores que se llama hojarasca. Se necesita huevos, harina, jugo de naranja y agua ardiente.

Se moja la harina con los huevos y el jugo de naranja se le agrega una cucharada de agua ardiente formando una masita suave y elástica. Se amasa bastante hasta que esta masa este de una consistencia en que se pueda estirar con un uslero. Se cortan círculos finos de unos cinco centímetros se pinchan con un tenedor para que no se inflen y se colocan en el horno. Se cocinan como unas galletitas, sin dorarse ni quemarse.

Como no tengo el espacio ni el horno adecuado para hacer esto, compre las hojarascas.

El relleno es lo más importante. Para esto se necesitan, higos secos, chancaca, harina dorada, pasas, cascara de naranjas, clavo de olor. Creo que mi familia era la única que les ponía higos secos, las demás familias solo usaban harina dorada y chancaca.

Como lo hacia mi mamá en una sartén puse 2 tazas de harina cruda de trigo a dorar. La harina dorada sirve de espesante. Cuando esta de un color café claro esta lista.

Al estar cocinando la harina su aroma me trajo muchos recuerdos de mi niñez. Antes no existían todos estos suplementos alimenticios que hay ahora para criar a los bebes. Mis hermanos, primos y yo nos criamos con harina dorada, nuestras madres ponían esta harina a la leche quedando un alimento fortificante. Tal ves por eso somos personas muy saludables.

Continuo con la preparación, a la cascara de naranja se le saca toda la parte blanca y se pica en una tabla en cuadritos junto con las pasas e higos.

En una olla se pone un pan de chancaca con una taza de agua y se le agregan los higos, especias, pasas y naranjas. Una vez que hirvió todo y los higos estén blandos, en una taza se disuelve la harina dorada y se agrega al caldo poco a poco va espesando, si falta consistencia agrega más harina hasta obtener la consistencia necesaria para relleno.

Una vez frío el relleno, se rellena una hojarasca y se tapa con otra. Se deja un día o dos y la chancaca humedece la masita quedando el perfecto alfajor de chancaca.

Así quedaron. Para mi unas fiestas patrias sin alfajores de chancaca no son fiestas.

Alfajor de Chancaca

Alfajor de Chancaca.

Sobrevivir con el mínimo

Cuando recién llegue a vivir a Santiago, no solo fue un cambio  geográfico y emocional. También tuve que aprender a vivir con un sueldo mínimo.

Aquí les contare como lo hacía.

Casi todo el sueldo se me iba en pagar el arriendo del departamento y en los gastos básicos que este generaba. Así que para el resto de las cosas debía ingeniármelas.

No tenía televisión, ni Internet.

Observé que los Santiaguinos cuando pasaban cerca de un kiosko se detenían y miraban los diarios que colgaban en cordeles de pita y se afirmaban con perritos de ropa. Mostrando sus portadas. Así descubrí  la mejor forma para enterarme del acontecer noticioso, local, nacional e internacional. Pasaba y leía los titulares de todos los diarios en los kioskos, así quedaba informada. De lo último de la farándula, la noticia roja y violenta, la política y de todo lo que un diario o revista considera relevante poner en portada.

En las mañanas el Metro de Santiago regalaba el diario Publimetro y La Hora, yo pasaba a buscarlos y en las noches antes de dormir o  leía algún libro o me entretenía haciendo mis mejores marcas en llenar los puzzles de los diarios.

Para estar más en contacto con el resto del mundo iba a un ciber café donde la hora me costaba 200 pesos. Con 1 hora me bastaba para leer y contestar correos, que era lo que más me importaba.

Para comer,  en el trabajo me daban ticket de restaurante de 2000 pesos. Me alcazaba para un completo más bebida y papa frita o una ensalada de cochayuyo. Bueno no todos los días comía eso, pero es una relación para lo que me alcanzaba.

Para ir a trabajar lo hacia en bicicleta, así me ahorraba el pasaje, los tacos, y todos los olores del metro o la micro. Mi trabajo desde la puerta de mi casa quedaba a 17 kilómetros. Así que todos los día hacia esa distancia de ida y de vuelta.

En la noche pasaba por los carritos de sopaipillas en Bellavista y mi cena era una sopaipilla con té o un pan con quesillo.

Iba a la Vega a comprar frutas y verduras con un par de lukas hacia magia (la Vega es mágica). Siempre tenia suerte, las caseras(os) me regalaban algo extra. De hambre no iba a morir.

Cuando quería comprarme ropa iba a Bandera (es una calle donde hay muchos locales de ropa usada) donde siempre encontraba algo de mi gusto y muy barato.

Me gustan mucho las actividades culturales, pero con lo que ganaba ni soñar ir al cine por ejemplo. Pero en Santiago siempre hay panoramas gratis. Y el hecho de ser gratis no significa que sean de mala calidad, por el contrario tuve la suerte de estar en muchos grandes espectáculos de connotación mundial.

En una ocasión había un concurso por unas entradas al magnífico Cirque du Soleil concurse y gane! un sueño para muchos, para mí una realidad.

Con una luka (1000 pesos chilenos) carreteaba. Una luka era lo máximo que podía gastar en un carrete todo un derroche para mi. Todos mi amigos ponían luka así que entre luka y luka sumaba y al final nos alcanzaba para un estupendo carrete.

Cuando quería bailar entraba a las discos gratis, siempre las discos hasta cierta hora dejan entrar a mujeres gratis.

Para ir a la playa tomaba mi bicicleta y con un grupo de amigo nos íbamos a la costa. (Valparaiso esta a 123 kilómetros de Santiago). Mi bicicleta es mi medio de transporte preferido para ir a cualquier parte.

Ir a comer a un restaurante era todo un lujo. Era un gusto casi imposible para mí. Pero aveces podía ahorrar mis ticket de restaurante y me daba el gusto de ir a comer sushi.

En las calles siempre hay promotoras regalando alguna muestra de algo, de una nueva linea de shampoo o pasta de dientes, las más ricas galletas o la papa frita con más onda. Siempre probé la ultima novedad del mercado.

Bueno, para poder llevar este ritmo de vida, por nada del mundo hay que enfermarse, porque ahí si que todo el equilibrio se desequilibra.

Una vez me resfrié y mi resfrió fue empeorando, nunca faltaba a trabajar aunque nevara. Pero esa vez me sentía tan mal que no fui. Cada hora que pasaba más mal me sentía. Así que fui donde va toda la gente que no tiene dinero o ganan un sueldo mínimo, a una asistencia pública. En la famosa Posta Central de Santiago, ahí estaba yo temblando de fiebre junto a quebrados, cortados, paros cardíacos y perros que aprovechaban el calor humano para pasar el frío. Olores y dolores. Esperé casi 4 horas hasta que una señora de blanco, tomó mi temperatura, mi presión, con el frío espéculo escucho mis pulmones, abrió mi garganta con una fea y áspera paleta de madera que al tocar mis gordas amígdalas estas se retorcieron de dolor. Después de estar  unos 20 minutos en todos esos menesteres. La señora de blanco me dijo:  tienes neumonitis, amigdalitis, faringitis, bronquitis aguda,  pero como no hay camas y en la farmacia no esta el antibiótico que necesitas te vas a tu casa, y compras estos medicamentos. Me fui más adolorida de lo que había llegado y con todas las itis, pasé a la farmacia y casi me dio un infarto cuando el vendedor me dijo los precios de los medicamentos.

 

Finalmente. Sobreviví y aprendí que la vida esta hecha de momentos y no de cosas.