Añañuca una expresión de amor

Este post se lo dedico a mi amigo Enzo Lari, por esa amistad que nació gracias al desierto.

En el desierto más árido del mundo, bajo su manto de arenas, duermen semillas de las más bellas flores hasta que una gota de agua las logra despertar.

anublan

 

Enzo, yo y la Añañuca roja

Mientras íbamos caminando bajo el desolado y polvoriento desierto, el viento nos susurraba. Sin prestarle mucha atención, nosotros seguíamos caminando con las mochilas a la espalda, cansados pero alegres bajo el ardiente sol.

El viento insistía en contarnos la historia de la Añañuca roja. En silencio le pusimos atención y el viento, jugando con mi pelo y soplando en la cara de Enzo, nos susurró.

Cuenta la leyenda, que en tiempos de la dominación Inca, entre los valles y cerros del desierto más árido del mundo existía un poblado que el viento su nombre borró. Allí vivía Añañuca, una bella joven admirada por todos en el pueblo.

Añañuca, siempre amistosa con toda la gente, no entregaba su corazón a ningún joven que pretendía conquistarla.

Un día pasó por el pueblo un minero y al ver a Añañuca se enamoró intensamente de ella. La joven le entregó su corazón por completo, era el hombre que ella había esperado toda su vida. Añañuca y el minero se casaron.

Eran muy felices viviendo juntos en el poblado, pero los valles y cerros en sueños le hablaban al alma del minero. Y un día sin despedirse de nadie, ni de su amada Añañuca, el minero partió en busca de lo que los cerros y valles le hablaban a su alma.

Añañuca lo buscó sin resultado. Soñaba que su minero la venía a buscar para llevarla a tierras lejanas, que volvía cargado de oro. El minero nunca volvió, ni rico ni pobre, se lo tragó la tierra. Las gentes del pueblo decían que había muerto en el desierto.

Cada día que pasaba más triste estaba Añañuca, hasta que se murió de pena. El día de su entierro el cielo se oscureció. Como nunca, llovió en el desierto. Al día siguiente el sol salió con todo su resplandor y la gente del pueblo fue a visitar la tumba de Añañuca. Esta estaba cubierta de unas flores rojas. Todo el árido valle se cubría de esta flor roja, llenando de color los descoloridos cerros.

La gente del pueblo dijo que la joven se convirtió en flor, como una manera de expresar su amor hacia el minero. Así surgió el nombre de esta bella flor.

De igual modo la vida, para expresar su amor por el desierto, sembró en él Añañucas blancas, rosadas y amarillas. Cada vez que veo una Añañuca pienso que es una expresión de amor.

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Lluvia de estrellas, mi cuento honorífico

Siempre hay concursos de todo tipo, un par de veces concurse para ganar entradas para un concierto, obras de teatro y cosas por el estilo. No me puedo quejar gran parte de la veces he ganado las añoradas entradas y disfrutado como nunca del espectáculo.

 Pero un día me enteré de un concurso de cuento corto relacionado con las estrellas. Uno de los premios era un libro de astronomía muy interesante. Tengo una sobrina chica aficionada a la astronomía. Así que decidí probar suerte y ganar ese libro para ella. Algunos de mis amigos les gusta como escribo y me han motivado a que escribir y compartir. Es por eso que hace unos años  me decidí a crear  este pequeño blog donde escribo muy de vez en cuando.  Más que nada mis propias experiencias, cosas que he vivido. Mi vida a estado llena de sucesos poco comunes y esa vivencias las he  ido transformando en cuentos.

Bueno como les contaba, decidí  participar en el concurso literario de un cuento corto. Para ganarme el libro. Aunque no estaba segura de que me lo ganaría, pero lo intentaría. A demas sería la primera vez que pondría a prueba mis dotes literarios. 

Escribí mi cuentito y lo envíe . Pasarón los días y me olvide por completo del concurso, cuando un día llego un correo extraño en que me felicitan y decía  que gane una mensión honrosa en un  concurso, al principio pensé que era un spam o algo así . Y luego me acorde de que se trataba. Me puse tan feliz, no me gane el libro pero gane una mensión honrosa y de regalo me enviarón un planiferio estelar y varias laminas de galaxias y estrellas. Que feliz me sentí, tal vez nunca llegue a escribir un libro o una columna en un diario famoso. Pero ese pequeño reconocimiento fue un nobel para mi. Después que ha pasado un tiempo decidí  compartir mi cuento honorífico  con ese lector anónimo que rebota en mí blog.  Y este es el cuento que me tuvo tocando las estrellas por varios días. Espero les guste.

Lluvia de Estrellas

En las noticias dijeron que esa noche habría una lluvia de estrellas. Las imaginé cayendo coquetamente
sobre árboles, edificios y gente. Millones de estrellas, doradas y plateadas. Tomé mi bicicleta y me fui
al San Cristóbal. El guardia me indicó que el parque estaba cerrado. Puse cara de gato con botas y me
dejó pasar. Subí hasta el anfiteatro. El cielo estaba luminoso, pero no por las estrellas, sino por los
grandes focos de la ciudad. Desde el cielo no llovieron las estrellas, pero en el suelo vi mil de ellas.

estrellas