2017 podría ser un año complicado para las especies en peligro de extinción; esto, debido a los efectos del cambio climático y el peligro de una sexta extinción masiva de la Tierra, de la cual advirtió en 2016 la organización World Wildlife Fund (WWF).

Si 2016 fue un año complicado para los animales en peligro de extinción, 2017 sería peor para especies como la vaquita marina, las jirafas y los chitas.

a través de Especies que podrían desaparecer en 2017 | Imágenes y Video — Canal Azul 24

Añañuca una expresión de amor

Este post se lo dedico a mi amigo Enzo Lari, por esa amistad que nació gracias al desierto.

En el desierto más árido del mundo, bajo su manto de arenas, duermen semillas de las más bellas flores hasta que una gota de agua las logra despertar.

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Enzo, yo y la Añañuca roja

Mientras íbamos caminando bajo el desolado y polvoriento desierto, el viento nos susurraba. Sin prestarle mucha atención, nosotros seguíamos caminando con las mochilas a la espalda, cansados pero alegres bajo el ardiente sol.

El viento insistía en contarnos la historia de la Añañuca roja. En silencio le pusimos atención y el viento, jugando con mi pelo y soplando en la cara de Enzo, nos susurró.

Cuenta la leyenda, que en tiempos de la dominación Inca, entre los valles y cerros del desierto más árido del mundo existía un poblado que el viento su nombre borró. Allí vivía Añañuca, una bella joven admirada por todos en el pueblo.

Añañuca, siempre amistosa con toda la gente, no entregaba su corazón a ningún joven que pretendía conquistarla.

Un día pasó por el pueblo un minero y al ver a Añañuca se enamoró intensamente de ella. La joven le entregó su corazón por completo, era el hombre que ella había esperado toda su vida. Añañuca y el minero se casaron.

Eran muy felices viviendo juntos en el poblado, pero los valles y cerros en sueños le hablaban al alma del minero. Y un día sin despedirse de nadie, ni de su amada Añañuca, el minero partió en busca de lo que los cerros y valles le hablaban a su alma.

Añañuca lo buscó sin resultado. Soñaba que su minero la venía a buscar para llevarla a tierras lejanas, que volvía cargado de oro. El minero nunca volvió, ni rico ni pobre, se lo tragó la tierra. Las gentes del pueblo decían que había muerto en el desierto.

Cada día que pasaba más triste estaba Añañuca, hasta que se murió de pena. El día de su entierro el cielo se oscureció. Como nunca, llovió en el desierto. Al día siguiente el sol salió con todo su resplandor y la gente del pueblo fue a visitar la tumba de Añañuca. Esta estaba cubierta de unas flores rojas. Todo el árido valle se cubría de esta flor roja, llenando de color los descoloridos cerros.

La gente del pueblo dijo que la joven se convirtió en flor, como una manera de expresar su amor hacia el minero. Así surgió el nombre de esta bella flor.

De igual modo la vida, para expresar su amor por el desierto, sembró en él Añañucas blancas, rosadas y amarillas. Cada vez que veo una Añañuca pienso que es una expresión de amor.

 

 

 

 

 

 

 

En tierras Australes

Un día cualquiera yo paseaba por una pequeña playa  en un lugar del sur Austral. Una mano pequeñita apretaba la mía sus pequeños pies se enterraban en la arena mojada por el mar y la constante  lluvia que siempre caía. Después que dejaba de llover las montañas se vestían de nubes blancas y el mar les  hacia un espejo para que las montañas se reflejaran y admiren su belleza verde. Ese momento era sublime. Mirábamos las pequeñas embarcaciones llegar al muelle y los grandes buques que hacían sonar sus sirenas.

Un pequeño cangrejo intentaba caminar hacia el mar pero se enredaba y quedaba de espaldas la risa de mi bebe brotaba como agua de manantiales tan fresca y contagiosa que sin darnos cuenta,  un hombre de terno y corbata de limpios zapatos nos sonreía,  lo acompañaba más gente otros hombres elegantes que parecían felices pero nerviosos, no era común encontrarse con gente así en el ultimo lugar del mundo. El hombre elegante nos  sonrió, puso una de sus manos en la cabeza de mi pequeño  y sus dedos jugaban con los risos color miel de mi bebe, con la mirada puesta en las montañas que coquetas se admiraban en el espejo del mar y pausadamente me dijo: que lindo es Chile, me paso la mano  y se despidió.

Yo seguí caminando por la orilla de la playa de mi mano una mano pequeñita que saltaba junto a mi  y reía al ver a una gaviota gritar. Un pesacdor limpiaba su espinel.  Me acerque a él y le pregunte ¿Quién es toda esa gente elegante?

El pescador me dijo : ese es el futuro presidente de Chile

Era Patricio Aylwin Azocar, efectivamente al año siguiente fue el primer presidente de Chile elegido democráticamente después de años de dictadura.

Tenia guardada esta anécdota y hoy 16 de abril 2016 al enterarme que falleció Patricio Aylwin, recordé ese momento que se había quedado en un rincón del pasado. Al recordarlo lo traigo a mi presente para compartirlo.

En YouTube encontré un vídeo del ultimo día de campaña electoral de la época. Como en ese tiempo vivía en un lugar muy apartado de la tecnología, creo que nunca vi una campaña electoral sí recuerdo haber ido votar a Aysén.