Cruzando la frontera en bicicleta parte 1

Con Daniel planificamos viajar, pero no teníamos claro el destino, sólo sabíamos que queríamos hacer un viaje por varios días en bicicleta. Dando un vistazo a un mapa rutero, nos decidimos a cruzar la frontera. Sería nuestro primer viaje largo juntos. Así comenzó la aventura.

Salí del trabajo y llegue a casa corriendo. Tomamos las alforjas, carpa, sacos de dormir, y nuestras bicicletas, y partimos al terminal a tomar el bus. El auxiliar del bus nos dio una mirada no muy amable al vernos con nuestras bicicletas desarmadas y empacadas. Hizo un gesto de protesta, pero antes que dijera algo le pasé el tiket de pago por sobre equipaje.

Muchas veces los auxiliares de los buses se molestan mucho al ver a ciclistas viajar con su bicicletas como equipaje aunque estas estén desarmadas, empacadas y además se les paga extra. Nunca he entendido mucho cual es el motivo de la molestia, si hay pasajeros que viajan con la casa completa y ni una queja al respecto.

Arriba del bus, con nuestras chanchitas (bicicletas) en el maletero, nuestro primer destino era Villarica.

Llegamos de madrugada a Villarrica, el día estaba frío y costaba despertar. Armamos nuestras bicicletas, desayunamos, compramos algunas cosas que nos faltaban y recorrimos el pueblo.

Y comenzó el pedaleo  camino a Lincan Ray.  El sol salió con toda su fuerza, haciendo el día más hermoso, pero con el calor mis fuerzas bajaban bastante. El paisaje relajante hacia que olvidara el calor, y nos concentrábamos en disfrutar y admirar la belleza de paisaje que asomaba al ritmo de nuestros pedales. Tuvimos el primer pinchazo (único en todo el viaje) justo en una curva sin protección del sol y junto a un fastidioso amigo perruno que nos mostraba sus dientes. Con nuestras habilidades en mecánica, rápidamente arreglamos el percance y continuamos el viaje felices y riendo del perro gruñón.

Sin darnos cuenta, con paradas a comer, con pequeñas conversaciones con lugareños que encontramos en el camino, paradas para ir al baño y a sacar fotos, el día se nos estaba yendo y el atardecer estaba marcando su presencia con sus tonos ocres. Hacia rato que ya habíamos pasado por Coñaripe y dejado atrás el camino pavimentado. Pedaleábamos por un camino de ripio, mucha piedra suelta y las camionetas 4×4 nos llenaban de polvo. La noche se estaba haciendo notar y pronto debíamos encontrar un lugar donde acampar. Íbamos por la ruta de las termas así que lo ideal seria acampar en algún camping con termas.

Atardecer en la ruta de la termas.

El cansancio se nos estaba notando y el camino se hacia cada vez más rudo. Empezábamos a subir una cuesta larga y ni un camping se veía en el camino.

Camino

Desde una casa que estaba al lado del camino, una señora nos contemplaba con curiosidad. La saludamos y le preguntamos si había un camping con termas cerca y nos dijo que a 10 kilómetros había uno. Tienen que terminar de subir la cuesta. Igual nos falta, comente. Pero si gustan se pueden quedar aquí. También hay camping y unos posones termales. Sólo que no hay luz eléctrica. Nuestros rostros se iluminaron. Sí! No, nos importa la luz eléctrica. Sólo queremos descansar. La señora nos llevo al interior de su campo. Caminamos por un sendero y llegamos a la orilla de un río. Debajo de un gran árbol habían mesas. Ustedes acomódense donde quieran, nos dijo.

Como íbamos a andar por una zona lluviosa, nos habíamos comprado una carpa que aguantara las inclemencias del clima, pero no habíamos tenido tiempo para armarla. Así que, estábamos aquella primera noche, sin luna, bajo la sombra de un bosque, intentando con una linterna leer las letras pequeñas del manual de armado de la carpa. Finalmente, nos tomamos una sopa caliente y cansados pero felices, nos dormimos escuchando el canto del río. Ese día pedaleamos casi 70 kilómetros. Para ser el primer día y con todas las paradas, estaba más que bien para nuestras expectativas.

Río

Desperté temprano, el río estaba hermoso, tranquilo, tan quieto que daban ganas de bañarse, pero el agua estaba muy fría. Y sin pensarlo dos veces, me saque la ropa y me lancé al agua. Estaba muy fría, pero deliciosa. Un par de pajaritos me miraban todos curiosos, sorprendidos creo, de mi piel tan blanca. Disfrute el agua al máximo. Fuimos a ver los posones termales, pero ya había gente y eran muy barrosos así que volvimos a desayunar. Levantamos campamento, nos despedimos de la amable señora y continuamos la ruta.

El camino de ripio fue tomando cada vez más pendiente. Al llegar a la cumbre, por el otro lado del camino venían subiendo otra pareja de ciclistas nos detuvimos sorprendidos a saludarlos. Ellos eran Belgas que venían desde Argentina y nosotros íbamos a Argentina. Fue divertido encontrarnos justo allí, luego de subir por ambas cuestas. Luego de un intercambio de datos cada cual continuó su respectivo viaje.

El camino seguía subiendo y se ponía en mal estado, ripio suelto con muchos hoyos y cuestas más larga. Pero el paisaje nos sorprendía, con verdes bosques, puentes de madera, helechos gigantes, copihues rojos trepando por los altos coigües, chilcos floridos , pájaros que rompían el silencio con sus trinos. A lo lejos se veía un cordón de cerros calvos, esas bellas montañas habían sido taladas, la mano del hombre era evidente.

Las personas que encontrábamos en el camino eran muy cordiales. En una casa de campo compramos una ricas tortillas de rescoldo. Son muy buenas para viajes largos, duran bastante conservando su textura y sabor.

Donde compramos las Tortillas de Rescoldo

Este segundo día queríamos llegar hasta la avanzada nacional en Carirriñe (pasó fronterizo Chile – Argentina) solo funciona en época estival, (en invierno queda bajo nieve entre 3 hasta 6 metros de nieve), no teníamos la certeza de cuantos kilómetros nos faltaban  y el camino aunque hermoso era duro  y mis músculos estaban fatigados y nos quedaban unos dos horas de luz.

En el camino nos topamos con unas termas y decidimos descansar y pasar la noche ahí. El olor azufre era intenso, señal que el agua debía ser buena. Y no, nos equivocamos unas termas exquisitas, en medio de verdes bosques, con baños de azufre, un río de aguas calientes. Buenas instalaciones piscinas, cabañas. Daniel como un pez nado en el río en lo más profundo y observo a muchos peces grandes. Descansamos, nos relajamos disfrutando  de las termas Hipolito Muñoz.

Al día siguiente partimos después del medio día las termas estaban demasiado ricas.

Continuando por el camino de ripio que se ponía angosto y pedregoso. Después de unas cuantas horas de pedaleo por un solitario camino solo nuestras voces y risas hacían eco. En todo el camino solo topamos a unas personas en una camioneta que nos dijeron que era imposible cruzar, que el camino estaba bastante malo, y que en bicicleta no lo lograríamos. No, nos desanimamos con sus comentarios y continuamos pedaleando por un camino muy dificultoso pero de un bello manto verde de exuberantes bosques y cristalinas aguas. Los Coigües y hualles se levantaban imponentes, mis ojos quedaban extasiados al ver esos gigantes.

Gigantes

Finalmente llegamos a  la avanzada Carirriñe. Aquí hay dos servicios controladores el SAG (servicio agrícola y ganadero) el SAG controla que por las fronteras no ingresen plagas o enfermedades, que puedan afectar al ganado y la agricultura. El otro servicio es Carabineros de Chile quienes realizan el control migratorio y aduanero. Al parecer no es paso muy frecuentado.

Tanto la persona del SAG  como Carabineros fueron muy cordiales.  Acampamos en la avanzada. La noche estuvo más fría que otros días,  pero nosotros estábamos  preparados con buenos sacos así que dormimos cómodos y calentitos.

Avanzada Carirriñe

En la mañana desayunamos con la persona del SAG. Hicimos los tramites de rigor con carabineros y continuamos el viaje hacia el Parque Lanín – Argentina.

El camino de ripio desapareció. Y dio paso a un camino hecho de grandes piedras y  palos, soberbiamente hermoso y complicado para las bicicletas sobre todo para la mía que es una bicicleta urbana, pero donde no se podía pedalear caminábamos esto hacia mas entretenida la aventura.

Camino de palos

Luego de un par de horas de pedaleo por un rustico sendero llegamos al hito que divide Chile-Argentina.

Hito Chile

Hito Argentina

Unos metros más allá estaba el letrero de bienvenida al Parque Lanín. Nos despedimos de nuestro Chile y nos internamos en el Parque Lanín.

Entrando a Lanín

Ya estábamos dentro del parque y teníamos que pasar por un control de aduana Argentino que se suponía estaba cerca del chileno. Exactamente a que distancia estaba desconocíamos por completo. Al final el control estaba a varios  kilómetros de distancia del chileno. Cuando pasamos por este, era un pequeño caserío que parecía  abandonado. Cuando llegamos no había indicios de ninguna personas. Alo alo llamamos y de pronto de una caseta una mano se levantaba haciendo un gesto de que pasáramos los documentos. Saludamos y  pasamos los documentos este tipo puso un timbre y seguimos nuestro camino.

Pedaleábamos varios kilómetros  por medio de bosques con olor a tierra mojada, a fresco. Grandes, bellas araucarias aparecían para darnos la bienvenida a Lanín, lagos azules  se asomaban para vernos pasar, a cada paso del pedal aparecía mucha belleza natural.

Araucarias

Paramos a tomar un largo descanso en un lago, muy transparente y quieto. Daniel estuvo un rato nadando mientras yo estudiaba el mapa hacia donde continuar. Después de un buen descanso continuamos, debíamos encontrar un lugar donde acampar esa noche.

Lago Azul

Pasamos por un enorme escorial, lagunas, lagos, bosques. Hasta llegar a un pequeño lago que tenia camping libre, y a unos dos kilómetros había una proveeduría, como le llaman los Argentinos a pequeños almacenes. Nos quedaban pocos alimentos así que era buen lugar para descansar y abastecernos de más alimentos.

Escorial

Laguna el Toro

Un tranquilo lago.

Fuimos a la proveeduría y nos encontramos con una familia muy acogedora que nos atendió muy bien. Disfrutamos de unas ricas milanesas con papas fritas, y tomando mate se arreglaba el mundo.

Arreglando el mundo

Arreglando el mundo

Conocimos al viajero mas inusual que imaginábamos conocer. Thierry Posty un francés que viajaba por el mundo a caballo. Poco común encontrarse con un viajero así. Thierry al vernos en bicicletas nos saludo  y dijo ustedes viajan en bicicleta y  yo viajo con Pablo mi caballo.

Pablo el caballo de Thierry

Pablo el caballo de Thierry

Nos quedamos dos noches en ese lugar, necesitábamos recuperar energías y ademas la gente era muy agradable.

Thierry reparando su equipo.

Thierry reparando su equipo.

Pasamos momentos muy acogedores con el calor de una agradable fogata, bajo un hermoso cielo estrellado, la quietud del lago. Tomando mate, escuchando las aventuras de otros ciclistas argentinos, la poesía de Thierry, los chistes de Mariano un chico lleno de chispa, era el  hijo del dueño de la proveeduria, el rico pan amasado de Adrian el dueño de la proveeduría. Personas y momentos muy lindos que se quedaron en nuestros corazón.

Compramos pan y otras cosas para el camino entre ellas un extraño jamón enlata llamado chancho chino. Nos despedimos de nuestros anfitriones y de los amigos viajeros y nuestras bicicletas tomaron rumbo a San Martín de los Andes.

Aquí termino la primera parte del viaje cruzando la frontera en bicicleta. Cuando termine de actualizar este post. Busque en google a Thierry para saber en que lugar del mundo anda cabalgando, y me entere que dejo de cabalgar en este planeta para irse a volar por el universo. Thierry falleció el 2010.

En cada viaje no solo conozco lugares y gentes bellas. Si no que me conozco más a mi misma.

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4 pensamientos en “Cruzando la frontera en bicicleta parte 1

  1. ¡¡¡increible!!! 64000 kms, a caballo eso es toda una odisea.
    Que alegria saber de ti. Nosotros aqui en Santiago de chile llevando nuestra vida cotidiana, trabajando y estudiando, siempre nos preguntamos por ti. y que paso con pablo.
    desde chile te enviamos un gran abrazo.

    saludos

    Sonia Y Daniel

  2. hello you two,hope you are allright,where are you now? i have finished to cross patagonia,ecuador and galapagos on horseback,i passed my 64000kms a caballo,i am working a little bit in france before to ride again through the world ,friendly thierry

Gracias por tu tiempo

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