En un lejano lugar

navidad

Por los caños de las cocinas a leña el olor del humo de la madera mojada se mezclaba con olores a pan de pascua, ese típico olor a especias, vainilla, anís, canela, clavo de olor. El aire dulzón hacia el día más especial en la pequeña Caleta ubicada en el fín del mundo.

Llegaba el barco y muchos de los habitantes de la pequeña caleta podríamos ir al continente, como se le decía a Puerto Montt. Pasaríamos navidad con toda la familia, eso era motivo de gran alegría. Así que se preparaban todos los detalles del viaje.

No todos podían viajar, varias familias se quedarían en la Caleta. Era tradición armar el arbolito de pascua, y cada familia preparaba el suyo. Aunque nuestra familia no estaría presente. Nos gustaba dejar nuestro árbol por si acaso el viejito pascuero quisiera pasar por nuestra casa a descansar un ratito, dormir una siesta y comer un pedacito de pan para tener energía y continuar su viaje por mundo.

Armamos el arbolito un pequeño pino que crecía en una maceta lo decoramos con guirnaldas de papel, estrellas de mar y coral rociándolo con motas de algodón. En el mundo no había otro árbol igual, estábamos felices.

Una gran sirena sonó, todos corrimos al muelle, era nuestro barco. Había que zarpar enseguida. Una fuerte tormenta se aproximaba.

Subimos por las escaleras al barco. Acomodamos el equipaje en el camarote. Todos los pasajeros a bordo, listos a zarpar. Entonces se escucha los llamados de auxilio de una pequeña embarcación. Las pequeñas embarcaciones no estaban autorizadas a zarpar, no podían acudir al rescate.

Él capitán del barco no lo pensó dos veces y pidio autorización al capitán de puerto para acudir al rescate. Rápidamente desembarcamos y éste tomo rumbo hacia la embarcación siniestrada. Luego de unas cuantas horas de angustia, esperando el regreso del barco, éste volvió al muelle con la tripulación de la pequeña embarcación herida. Había que trasladarlos a un hospital. El más cercano estaba a dos días de navegación. Pero ese no era el mayor problema, si no que la mayor dificultad era que el barco tenia una capacidad limitada de pasajeros y ya estaba completa con todos los viajeros.

Soló me puedo comprometer a regresar en 3 días más a buscar a quienes cedan su lugar a los tripulantes heridos; dijo el capitán. Era la promesa del capitán.
Difícil decisión de quien cedía su lugar. Todos nos miramos las caras y las caras de desesperación de los tripulantes heridos, así que la elección fue voluntaria. Un par de viejos pescadores cedieron sus lugares. Bueno él capitán del barco me pidió que cediera mi cupo a un pariente de uno de los más mal heridos. Primero me rehusé a tener que quedarme sola en ese lugar con un par de familias de pescadores, sentí que yo no tenía culpa de todo lo que estaba pasando. Hacía mucho esperaba salir de ese lugar. Es sólo un día, me dijo el capitán con ojos suplicantes, prometo enviarte una lancha rápida. Pero igual no pasaré navidad con mi familia, le contesté. Luego mire a la mujer del tripulante herido, ella tenía una enorme panza, estaba embarazada y dije, bueno total es sólo una fecha. Ella sonrió, tomó mis manos y me agradeció. Los que quedamos en tierra nos quedamos mirando como en el horizonte el barco se alejaba y se convertía en un punto que pronto desapareció. Me dije, será solo un día, no más y estaré fuera de aquí.

Era noche buena, con los pescadores y sus familias nos reunimos en la iglesia, cantamos y reímos,compartimos una cena sencilla. Luego me fui a lo que era mi casa y recordé que había dejado listo el arbolito para que el viejo pasara. Pero si yo estaba ahí, el viejito no pasaría. Pensé aquí estoy, en el fin del mundo, sola y ni siquiera el viejo pascuero vendrá.

Mientras comía un trozo de pan de pascua, sentí un pequeño golpetear en mi puerta. Fui a mirar, solo se veían las estrellas. brillaban como nunca. La nostalgia y la soledad me invadieron. Sin poder evitarlo, me puse a llorar. El cielo brillaba muy intenso. Me senté a la mesa, a comer un trocito de pan. Unas miguitas cayeron al piso y por entre mis pies pasó un pequeño ratoncito blanco, de un salto estaba arriba de la silla, me iba a poner a gritar ¡un ratón! ¡un ratón! pero él me miró, como diciendo, ¡hey! ¡shit! oye solo quiero comer un poquito. Entonces tiré más miguitas al piso y él las recogía. Luego le puse leche en un platito y él se la tomó. El susto y la pena se me paso el sueño me venció. Cuando desperté el plato en el piso y las migas regadas pensé en los cuentos de hadas. Al final viejo Pascuero nunca pasó. Pero un ratoncito me acompañó.

Fue mi mágica navidad.

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6 pensamientos en “En un lejano lugar

    • gracias! Xavier por pasearte por aquí. La verdad es una de mis experiencias pasadas…Cuando lo recuerdo un conjunto de emociones me invaden…
      Por estos lados aun el clima no se decide si arricharnos de calor, o entumecernos de frio, pero el amor y el calor humano esta vigente! y te envio todo ese calor y amor humano de Chile que celebres unas agradables fiestas.

  1. Querida amiga:
    Ha pasado algo maravilloso con el post “HISTORIA DE PEPE J” que en su día expresaste que te gustó.
    Y me gustaría que lo volviese a leer, sobre todo la nota adicional en el mismo, así como los dos comentarios que hay debajo ya que te sorprenderá notablemente, ya que la autora original del artículo, la cual nunca he conocido, !!me ha escrito!!
    No te lo pierda, merece la pena por que demuestra que nada esta al azar en la vida.
    Te mando el enlace de nuevo:

    http://labolsadelmercader.wordpress.com/2011/11/07/13882/

    Un abrazo muy fuerte.

  2. En estas fechas tan entrañables quiero desearte una feliz navidad y un año entrante lleno de todas esas cosas buenas que te merece.
    Deseo que tenga una feliz navidad en compañía de tus seres queridos.

    Un abrazo muy fuerte desde España.

    Martin Lasky (LA BOLSA DEL MERCADER)

    !!feliz navidad y 2012!!

    • Muchas Gracias! que la alegría y la magia de vivir reinen en el mundo, muchas felicidades para ti el 2012 que todo avance con éxito, salud y mucho amor en vuestra vida y de la de los tuyos

      Abrazos! desde Chile con colores de mariposa

Gracias por tu tiempo

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