Un Presidente Muy Singular

Hace tiempo mi papá me contaba historias de un presidente de Chile que le llamaba el León de Tarapacá, el león se paseaba sin guarda espaldas por las calles de Santiago, caminaba todos los días de su casa a la moneda, la gente lo conocía, lo saludaba y también le gritaban cosas, encontré algunas anécdotas de este histriónico personaje que fue presidente de Chile entre 1920 – 1925 y 1932 – 1938.
Cuentan que la campaña de 1920 era muy reñida con su oponente Barros Borgoño y en una ocasión en plena campaña una cobradora de transvía de la época, en vehemente pasión dijo: “Comparar a Barros Borgoño con Alessandri es lo mismo que comparar el peo con l’agua de colonia” luego del silencio resonó una carcajada de Alessandri y complacido dio un fuerte abrazo a su improvisada proselitista.
Al leer esta anécdota me inspiro a seguir buscando más y encontré unas muy sabrosas como esta.
En la década de 1930, la Revista política de la época ‘Topaze’, dirigida por Coke, ironizaba con sus caricaturas sobre el acontecer político. En una de sus ediciones semanales, en la portada, Coke se refirió al Presidente Arturo Alessandri, el cual no estaba muy contento por tal hecho.
Dicen que una mañana, paseando por la vereda norte de la calle Ahumada junto a su perro “Ulk” (un enorme gran danés), Alessandri divisó en la acera contraria a Coke. De inmediato, el Presidente cruzó la calle y le pasó la correa con que ataba a su can al primer transeúnte que se cruzó, y sin decir nada se lanzó sobre Coke dándole golpes de puño. Obviamente, el dibujante respondió a la agresión y los dos caballeros rodaron por el suelo mientras ‘Ulk’ ladraba sin parar.
Tres policías llegaron al lugar y separaron a los pugilistas. Grande fue la sorpresa de los policías al descubrir que uno de los ‘boxeadores’ era el Presidente de la República. “Excelencia, vamos a llevar a este señor (Coke) a la comisaría y a usted le acompañaremos a La Moneda”. Alessandri se soltó con disgusto del brazo policial, ordenando dejar libre a Coke porque “con este señor tenemos muchas cosas de qué hablar, y vendrá conmigo a la casa presidencial para tomarnos un té y arreglar nuestros asuntos como lo que somos, verdaderos caballeros”.
Dicho y hecho. Alessandri recogió a su perro, y tomando del brazo a Coke marchó junto al caricaturista tranquilamente por calle Moneda hacia la costa. “Pegai fuerte, viejo huevón, pero igual te ‘aforré’ un buen combo en el hocico”, dijo el Presidente. “A la mala, excelencia, a la mala”, contestó Coke. “A la mala, poh…tal como tú te permites burlarte del Presidente de la República en tu revistucha”. Ja ja encontré muy divertida esta historia se imaginan a un Presidente de la República dándose combos en plena vía publica, Piñera con Bachelet jaja! quien daría el carterazo más fuerte.
Bueno otra sabrosa historia de Alessandri como el era un orador por excelencia y le gustaba discursar en una ocasión en que hizo campaña en tren, y en cada estación daba sus discursos, regresando a Santiago el tren se detuvo en Curicó sólo por unos minutos para recargar carbón y agua, (en esa época los trenes funcionaban a carbón) el asunto es que muchedumbre rodeo el tren exigiendo al Presidente decir algunas palabras, como le gustaba hablar se instalo en el descanso del ultimo vagón, pero el griterío era ensordecedor y para colmo el maquinista hacia sonar el silbato avisando que el tren ya partía. Desesperado por estos hechos Alessandri gritó a viva voz ¡sólo tres palabras! ¡sólo tres palabras! insistía pero no paraba el bullicio de la gente que le impedía hablar.
La muchedumbre comenzó a calmar su griterío en el mismo momento que el tren aceleraba su marcha. “El León nos dirá tres palabras, amigos…guardemos silencio y escuchemos a nuestro Presidente”, voceó uno de los concurrentes que estaba en las primeras filas. “Tres palabras nada más”, insistió Alessandri, mientras el tren aumentaba su velocidad…y cuando hubo silencio suficiente (con el tren acelerando su andar), Alessandri, muy molesto por no haber podido discursear, gritó por fin esas famosas tres palabras: “¡¡Curicanos de mierda!!”
La forma de aplicar sanción a los revoltosos y subversivos es otra de sus sorprendentes anécdotas. Un domingo en la mañana, Alessandri fue informado vía telégrafo que en la Plaza de Armas de Temuco un grupo no superior a veinte jóvenes, todos ellos hijos de conocidos latifundistas opositores de la zona, se encontraban detenidos en la misma Plaza por las fuerzas policiales, ya que fueron sorprendidos armando escándalo contra el gobierno. En ese mismo momento el asunto era observado por numerosos feligreses que recién salían de la misa dominical en la iglesia principal de la ciudad.
Alessandri, furioso, dio la más extraña orden: “Bajenlé los pantalones y ante el público que está presente denle unos buenos chicotazos a poto pelado a esos hijitos de papá, y después suéltenlos para que vayan a llorar sus vergüenzas a otra parte”.
Y así se hizo. Veinte jovenzuelos, hijos de ‘familias bien’, fueron zurrados por los policías, a calzoncillo quitado y frente a la comunidad temuquense.
Tal vez una zurra de esas no le vendría mal a todos los delincuentes que andan sueltos por las calles, se imaginan en plena plaza de armas todos los maleantes con los pantalones abajo recibiendo una buena zurra de chicotazos.

Pero  no solo recordare Arturo Alessandri Palma por sus anécdotas jocosas, ni de su singular personalidad. Si no también  por las matanzas en que su gobierno estuvo involucrado la más conocida fue la del seguro obrero. Un grupo de sesenta jóvenes nazistas trató de llevar a cabo un golpe de estado que tenía como fin instalar a Carlos Ibáñez del Campo en la presidencia. La reacción presidencial fue enérgica ya rendidos y desarmados, los jóvenes nazistas fueron brutalmente asesinados.

A los inicios del gobierno de Alessandri Palma hubo un gran incidente en la oficina salitrera San Gregorio. Se produjo un movimiento huelguístico con enfrentamiento debido a los despidos, que costaron la vida de trabajadores y uniformados. Según el relato de Carlos Vicuña Fuentes en el libro “La tiranía en Chile” “En San Gregorio masacraron sin piedad -utilizando ametralladoras- a obreros, mujeres y niños. Incluso, ultimaron a los heridos en el hospital. Las cifras oficiales hablaron de ciento treinta muertos”.

Después de la masacre de San Gregorio. La salitrera de Marusia ubicada al noroeste del pueblo de Huara, región de Tarapaca. Sus trabajadores mineros se declararon en huelga para exigir mejores salarios, una jornada laboral más corta, y mejores condiciones de trabajo.  La respuesta del gobierno de Chile bajo la presidencia de Alessandri fue la masacre de cientos de personas, murieron entre ellos mujeres y niños —el número exacto nunca fue debidamente establecido.

Antes de la matanza del Seguro Obrero, Arturo Alessandri ya tenía antecedentes de haber reprimido violentamente un levantamiento popular, esta vez en la localidad de Ránquil, comuna de Malleco en la región de la Araucanía, Según señalan testigos de esta matanza, los carabineros habrían tenido órdenes de no dejar sobrevivientes. Las víctimas habrían sido alrededor de 500. Sin embargo, las cifras oficiales mencionaron entre 170 y 200 víctimas. El problema, es que muchos de los fallecidos habrían pertenecido a comunidades indígenas, los cuales no habían sido inscritos en el registro civil.

Así que no solo historias jocosas tenía Arturo Alessandri Palma si no que también su gobierno estuvo manchado por la sangre de muchos chilenos.
Datos curiosos:
Arturo Alessandri fue apodado “León de Tarapacá” porque al momento de presentar su candidatura a Senador por esa zona se pensó que era el único candidato capaz de derrotar a las fuerzas balmacedistas locales…

· Arturo Alessandri era un fervoroso y apasionado orador que seducía a las masas con sus encendidos discursos llamándolas “mi querida chusma” y hablándoles “con la mano en el corazón”…

· El perro de Arturo Alessandri se llamaba Ulk y se encuentra actualmente embalsamado en el Museo Histórico Nacional de Santiago, como parte de la colección permanente…

· Arturo Alessandri se refería al Palacio de La Moneda como “la casa en que tanto se sufre”…

presidente de Chile

Al león de Tarapaca un 24 de agosto 1950 su corazón dejo de latir.

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