
Era uno de esos días en que todo en el aire huele a pan de pascua, ese típico olor a especias, vainilla, anís, canela, clavo de olor… el suave olor a maderas del sur. Era un día especial para muchos. En el lugar donde entonces vivía, una pequeña caleta en el fin del mundo. Era día de barco y muchos saldríamos de la pequeña caleta para ir al continente, a pasar navidad con la familia, eso era una gran alegría, así que se preparaban todos los detalles del viaje. También se afinaban los últimos detalles para dejarle todo listo al viejito pascuero, porque aunque no estuviéramos esa noche en la casa, todos sabíamos que al viejo pascuero le gustaba pasar a descansar un ratito, dormir una siesta y comer un pedacito de pan para tener energía y continuar su viaje a otros lugares del mundo…
Preparamos el árbol, era bello, un pino insigne que crecía en una maceta fue decorado con los más bellos adornos, estrellas de mar y coral. En el mundo no había otro árbol igual, todos lo miramos y nos sentimos orgullosos de tener un árbol como ese.
Una gran sirena sonó, todos corrimos al muelle, nuestro barco llegó, había que zarpar rápido, se aproximaba una fuerte tormenta. Comenzó el ascenso al barco, estaba todo listo, pasajeros a bordo, listos a zarpar. Pero una embarcación pequeña hacia llamados de emergencia. El capitán, sin pensarlo dos veces, tomó rumbo al rescate. Al cabo de unas cuantas horas de angustia, esperando el regreso del barco, éste regresó al muelle con la tripulación herida. Había que trasladarlos a un hospital. El más cercano estaba a dos días de navegación. Pero ese no era el mayor problema, si no que la mayor dificultad era que el barco tenia una capacidad limitada de pasajeros y ya estaba completa con todos los viajeros. Soló me puedo comprometer en regresar en 3 días más a quién ceda su lugar a los tripulantes heridos, era la promesa del capitán. Difícil decisión de quien cedía su lugar. Todos nos miramos las caras y las caras de desesperación de los tripulantes heridos, así que la elección fue voluntaria. Un par de viejos pescadores cedieron sus lugares. Bueno…él capitán del barco me pidió que cediera mi cupo a un pariente de uno de los más mal heridos. Primero me rehusé a tener que quedarme sola en ese lugar con un par de familias de pescadores, sentía que yo no tenía culpa de todo lo que estaba pasando. Hacía mucho esperaba salir de ese lugar. Es sólo un día, me dijo el capitán con ojos suplicantes, prometo enviarte una lancha rápida. Pero igual no pasaré navidad con mi familia, le contesté. Luego mire a la mujer del tripulante herido, ella tenía una enorme panza, estaba embarazada y dije, bueno total es sólo una fecha. Ella sonrió, tomó mis manos y me agradeció. Los que quedamos en tierra quedamos mirando en el horizonte como el barco se alejaba y se convertía en un punto que pronto desapareció. Me dije, será solo un día, no más y estaré fuera de aquí.
Era noche buena, con los pescadores y sus familias nos reunimos en la iglesia, cantamos y reímos, compartimos los alimentos. Luego me fui a lo que era mi casa y recordé que había dejado listo el arbolito para que el viejo pasara. Pero si yo estaba ahí, el viejito no pasaría…Pensé aquí estoy, en el fin del mundo, sola y ni siquiera el viejo pascuero vendrá…
Mientras comía un trozo de pan de pascua, sentí un pequeño golpetear en mi puerta. Fui a mirar, solo se veían las estrellas… brillaban como nunca. La nostalgia y la soledad me invadieron. Sin poder evitar, me puse a llorar… El cielo brillaba intenso, me senté a comer un trozo de pan. Unas miguitas cayeron al suelo y por entre mis pies pasó un pequeño ratoncito blanco. Primero me asusté y me iba a poner a gritar ¡un ratón! ¡un ratón! pero él me miró, como diciendo, ¡hey! loca solo quiero comer un poquito. Entonces voté más miguitas y él las recogía. Luego le puse leche en un platito y él se la tomó. Pasamos noche buena juntos. Al amanecer el ratoncito se marchó. El viejo Pascuero nunca pasó… solo un ratoncito me acompañó.
Fue mi mágica navidad.
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En estas fechas tan entrañables quiero desearte una feliz navidad y un año entrante lleno de todas esas cosas buenas que te merece.
Deseo que tenga una feliz navidad en compañía de tus seres queridos.
Un abrazo muy fuerte desde España.
Martin Lasky (LA BOLSA DEL MERCADER)
!!feliz navidad y 2012!!
Muchas Gracias! que la alegría y la magia de vivir reinen en el mundo, muchas felicidades para ti el 2012 que todo avance con éxito, salud y mucho amor en vuestra vida y de la de los tuyos
Abrazos! desde Chile con colores de mariposa
Querida amiga:
Ha pasado algo maravilloso con el post “HISTORIA DE PEPE J” que en su día expresaste que te gustó.
Y me gustaría que lo volviese a leer, sobre todo la nota adicional en el mismo, así como los dos comentarios que hay debajo ya que te sorprenderá notablemente, ya que la autora original del artículo, la cual nunca he conocido, !!me ha escrito!!
No te lo pierda, merece la pena por que demuestra que nada esta al azar en la vida.
Te mando el enlace de nuevo:
http://labolsadelmercader.wordpress.com/2011/11/07/13882/
Un abrazo muy fuerte.
maravilloso!!! me emociono! estoy de cabeza
leyendo las historias de Amparo. Me encantan! estas cosas. Gracias! por compartir.