Me llegó una encomienda del sur. Mi hermano me envío pinatras como se llaman en Paillaco. Pero en otras zonas son conocidas como digüeñes.
Cuando era niña con mis hermanos y primos en época de primavera salíamos a buscar pinatras. La competencia era quien lograba botar la penca mas bonita y sanita. Generalmente las mejores estaban en los hualles mas grandes y altos. Eso significaba mayor destreza con la puntería. Cada quien, provistos de sus mejores garrotes, nos preparábamos a lanzar. El que era mas alto casi siempre tenia mejor suerte, su garrote lograba llegar a la copa del árbol y de un golpe se desgranaban las pinatras más bonitas. Mi puntería no era de las mejores, así que me las ingeniaba para trepar el árbol, llegar a las partes altas y mover las ramas. Con eso conseguía desprender las apetitosas pinatras que luego las preparábamos en una rica ensalada. Limón, berros y pinatras, la perfecta combinación para una fresca y sabrosa ensalada. También algunas familias las preparan como guisos o sopas. De cualquier forma quedan exquisitas.
Yo las prepare así: Lavé los digüeñes, luego los pique, los puse a freír en aceite de oliva con ajo, cebolla, orégano y una pisca de merken y los acompañe con arroz. Así quedó el exquisito plato:
En muchas de estas recolecciones la que caía al suelo era yo, quedando toda magullada y con mi vestuario en malas condiciones, cosa que a mi madre no le hacia gracia. Más de un castigo me llevé por mi afición a las pinatras.
Los digüeñes se encuentran desde la octava a la décima región de Chile. Son un pequeño hongo parásito que crece en arboles nativos, como el raulí o el hualle. Salen sólo a principios de la primavera. El mes más productivo y donde están más frescos y tiernos es septiembre y pueden encontrarse hasta las primeras semanas de octubre, pero su calidad disminuye y pueden resultar algo tóxicos, aunque se conoce poco sobre su toxicidad. Lo que se ha logrado estudiar revela que el contenido de proteínas crudas, lípidos, fibras, cenizas y carbohidratos es similar al de otros hongos comestibles.
La mayoría de la gente no conocen los digüeñes, ni imaginan que existen. Con la tala indiscriminada del bosque nativo para dar paso a los monocultivos forestales de pino y eucaliptus se está haciendo que este hongo disminuya notablemente. Debiera ser materia de preocupación de ambientalistas y defensores del medio ambiente.
Digüeñes recolectados.

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